"viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción." (Hech 2:31)

En este pasaje se ve la distinción clara entre "alma" y "carne"; el alma fue al Hades y el cuerpo fue sepultado. Pero al tercer día el alma salió del Hades y el cuerpo salió del sepulcro. El cuerpo de Jesús no se detereoró, sino que resucitó y glorificó.