Mateo 26:28
'porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados
La sangre de Jesús es la sangre del Nuevo Pacto porque el Nuevo Pacto nos enseña los mandamientos del Evangelio, que son los misericordiosos mandamientos que los cristianos deben guardar para entrar en la vida.
Y estos mandamientos que Jesucristo enseñó cuando predicó el Evangelio, que mandaban a los hombres ser misericordiosos con todos, dejaron anulados los mandatos del Antiguo Testamento que faltaban a la misericordia.
Entonces, ¿de qué pecados o errores nos libró la sangre de Jesús? Jesús nos libró de tener como si fueran ley de Dios, los mandatos del Antiguo Testamento que no eran de Dios, sino de hombres, pues faltaban a la misericordia que Dios siempre quiso y que había mandado en su Ley y sus mandamientos:
Proverbios 3:1-4
3:1 Hijo mío, no te olvides de mi ley,
Y tu corazón guarde mis mandamientos;
3:2 Porque largura de días y años de vida
Y paz te aumentarán.
3:3 Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad;
Atalas a tu cuello,
Escríbelas en la tabla de tu corazón;
3:4 Y hallarás gracia y buena opinión
Ante los ojos de Dios y de los hombres.
Oseas 6:6
Porque misericordia quiero, y no sacrificio
Mateo 12:7
Si hubierais comprendido qué quiere decir: "Misericordia quiero y no sacrificios", no condenaríais a los inocentes.
Como hemos visto, Dios había mandado a los hombres en sus mandamientos la misericordia. Y Él había dado para siempre sus mandamientos del Pacto:
Salmos 111:7-9
Las obras de sus manos son verdad y juicio; Fieles son todos sus mandamientos, Afirmados eternamente y para siempre, Hechos en verdad y en rectitud. Redención ha enviado a su pueblo; Para siempre ha ordenado su pacto
Salmos 119:152
De tus decretos he sabido hace tiempo que para siempre los has establecido
Mateo 5:17-20
No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas..., ni una jota ni una tilde pasará de la ley...





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