
Iniciado por
Roberto0
Kimo
Me alegro mucho que hayas aceptado a Jesús
como tu unico salvador.
..............
Me estas vacilando? O que.
Qué clase de pregunta absurda es esa.
Yo acepto a Jesucristo como Dios y como único Salvador qué es lo que tendrías que estar haciendo tu.
Pues yo veo que de tu Biblia trucada han quitado que hay que predicar el EVANGELIO y no la Biblia...ya te vale.
El evangelio nos manda a recordar LA SANGRE DE CRISTO EL SALVADOR
CON UNA CEREMONIA QUE CELEBRAS TU TODOS LOS DIAS
LA MISA
Muy bien, así me gusta
entonces ¿DE QUE TE SALVA JESUS?
La Palabra de Dios dice que
la muerte es un enemigo
y promete que será reducida a nada
Y el último enemigo, la muerte, será destruido.
27 Porque Dios “sometió todas las cosas bajo sus pies”.
Pero, cuando él dice que todas las cosas han sido sometidas,
es evidente que
esto no incluye a aquel que sometió a él todas las cosas
(1 Corintios 15:26).
Que la muerte es un enemigo, de eso no hay duda
Ninguna persona en su sano juicio la desea.
Jehová, nuestro Creador, no nos hizo para vivir
unos cuantos años. La muerte no era parte de su idea original.
Él tenía la intención de que viviéramos para siempre en la Tierra,
y lo que él se propone, lo cumple.
PERO/...“Por medio de un solo hombre
el pecado entró en el mundo, y la muerte
mediante el pecado, y así la muerte se extendió
a todos los hombres porque todos habían pecado.” (Romanos 5:12.)
La desobediencia de Adán, su pecado, tuvo terribles consecuencias.
Para empezar, Adán perdió su vida, pero no una vida
como la nuestra, de 70 u 80 años:
perdió la oportunidad de vivir para siempre.
Además de eso, dejó de ser perfecto,
por lo que todos sus hijos nacieron imperfectos.
De Adán, todos hemos heredado la imperfección,
es decir, la tendencia a pecar, y un cuerpo que
con el tiempo muere. Pablo describió muy bien
nuestra situación con estas palabras:
“Yo soy carnal, vendido bajo el pecado.
¡Hombre desdichado que soy!
¿Quién me librará del cuerpo que está
padeciendo esta muerte?”.
Él mismo respondió: “¡Gracias a Dios mediante Jesucristo nuestro Señor!” (Romanos 7:14, 24,25).
“El Padre ha enviado a su Hijo como Salvador del mundo.” (1 Juan 4:14.)
Jehová tomó medidas para que pudiéramos librarnos
de los efectos del pecado y del castigo de muerte eterna.
¿Qué hizo? Envió a su querido Hijo a la Tierra
para que naciera como un hombre perfecto igual a Adán.
La diferencia fue que Jesús “no cometió pecado” (1 Pedro 2:22).
Por eso nunca fue condenado a muerte
y podría haber vivido para siempre
No obstante, Jehová permitió que su Hijo fuera asesinado por sus enemigos y tres días más tarde le devolvió la vida. Jesús resucitó como un ser espiritual y poco después regresó al cielo. Allí presentó delante de su Padre el valor de su vida humana perfecta para recuperar lo que Adán había perdido tanto para él como para sus descendientes. Jehová aceptó el sacrificio de su Hijo y eso ha abierto la puerta para que todo aquel que ponga fe en Jesús pueda recibir vida eterna
(Romanos 3:23, 24; 1 Juan 2:2).
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)