Aunque parezca mentira, la actividad humana produce cada día una vibración o pequeños terremotos que solo los instrumentos pueden detectar. Esto se denomina ruido sísmico. Durante la noche se reduce al mínimo, pero durante el día aumenta a medida que se pone en marcha nuestro movimiento, los coches, los trenes, los aviones, las obras o la industria.
Obviamente que la tierra vibra cuando caminas.
También vibra con las cataratas del niágara, y con los desplazamientos de los tempanos.
La tierra también vibra cuando vuela un zancudo, cuando nada un pez, o cuando sopla el viento.

Pero eso no está relacionado con la actividad sísmica que se debe al desplazamiento de las capas tectónicas, ni con el cabalgar de las yeguas del apocalipsis.

Dejar por favor el odio, los prejuicios e insultos.
No recuerdo haberte insultado, y, de verdad, no te odio, estimado.
Y prejuicios, esos los tenemos todos.