De acuerdo, pero... sigo pensando que las cosas las debemos dar cuando las personas lo necesitan... cuando quizá ese detalle -que no quisiste dar porque no te dio la gana- pudo cambiar una historia o hacer feliz a una persona.
Pero a veces pasa que somos demasiado cobardes para admitir lo que sentimos y no queremos comprometernos, y cuando la persona se va, te das cuenta de tu error, tal vez porque pensamos que siempre nos estarían esperando...
A veces pasa... que no.





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