La evidencia trinitaria es irrefutable a la luz de la Palabra de Dios Pt 2.
El Padre obró la resurrección de Jesucristo: 1 Co 6:14. El Hijo obró su propia resurrección: Jn 2:19-22; 10:17-18. El Espíritu Santo obró la resurrección de Jesucristo: Rm 8:11; 1 P 3:18 (literalmente: «zoopoietheis de Pneumati»: «por otra parte vivificado por [el] Espíritu», pues se trata de un dativo agente que hace de instrumental, ya que para expresar que Cristo fue solo vivificado en espíritu, como traducen algunas versiones, el texto griego diría: «kata pneuma»).
Los hijos de Dios tenemos comunión con cada una de las personas de la Trinidad: nuestra comunión es con el Padre y el Hijo (1 Jn 1:3); y con el Espíritu Santo (Flp 2:1 y 2 Co 13:14).
El Padre y el Hijo habitan en los creyentes, y nuestro cuerpo es templo de Dios y de Cristo: Jn 14:23; Ap 3:20; 1 Co 3:16; 2 Co 6:16; Ga 2:20; Ef 3:17. El Espíritu Santo habita en los creyentes y nuestro cuerpo es su templo: Jn 14:16-17; Rm 8:9; 1 Co 3:16; 6:19; 2 Tm 1:14.
El ego es un eje demasiado débil para hacer girar nuestra vida en torno a él.