Estoy harto.
Aria [bajo]
Tengo suficiente,
pues he tenido al Salvador, esperanza de los justos,
en mis brazos anhelantes.
¡Tengo suficiente!
Lo he visto,
mi fe ha estrechado a Jesús contra mi corazón,
y hoy mismo quiero
partir de aquí con alegría.
Recitativo [bajo]
Tengo suficiente.
Mi único consuelo
es que Jesús pueda ser mío y yo su propiedad.
Lo poseo por la fe,
y veo ya, con Simeón,
la alegría de esa vida.
¡Vayamos con este hombre!
¡Ay, si de las cadenas de mi cuerpo
me librara el Señor!
¡Ay! Si fuera ahora mi adiós,
con alegría, mundo, te diría :
Tengo suficiente.
Aria [bajo]
¡Cerraos, cansados párpados,
caed suaves y felices!
Mundo, no me quedo más aquí,
nada tengo contigo
que pueda servir para mi alma.
Aquí debo padecer miseria,
pero allá, allá gozaré
de dulce paz y tranquilo reposo.
Recitativo [bajo]
¡Dios mío! ¿Cuándo llegará el bello ahora,
para que me vaya en paz
y descanse en la arena de la fresca tierra,
y allá contigo en tu seno?
Ya me he despedido,
¡mundo, buenas noches!
Aria [bajo]
Me alegrará mi muerte,
¡ah, si ya hubiera sido!
Entonces escaparé de todas las angustias
que aún me atan en el mundo.
Jamás comprenderás la inmensidad de La Nada.