Estás equivocados al enseñar que la Ley dada por Dios a Moisés y al pueblo de Israel quedó abolida, pues contradecís a Jesús, que dijo que Él no había venido a abrogar la ley y los profetas y que de la Ley no pasaría ni una jota ni una tilde.
Y es que no habéis comprendido que todos los mandatos del Antiguo Testamento que fueron abolidos por Jesucristo no eran la Ley y los profetas, pues Jesucristo nos reveló que la Ley y los profetas era ésta:
Mateo 7:12
Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque ésta es la ley y los profetas.
Entonces, ésta es la Ley que Jesús no vino a abrogar o abolir y de la cuál no pasaría ni una jota ni una tilde. Y esta Ley que Jesús nos enseñó coincide con todos los mandamientos que Jesús enseñó y mandó guardar cuando predicó el Evangelio.
Pero esta Ley que Jesús nos reveló que era la Ley y los profetas es contraria a los mandatos del Antiguo Testamento que ordenaban a los hombres esclavitud, sacrificios, ojo por ojo, penas de muerte, guerras y masacres de pueblos enteros.
Todos esos mandatos del Antiguo Testamento que faltaban a la misericordia no eran realmente la Ley y los profetas, por eso quedaron abolidos por los mandamientos del Evangelio, que son todos misericordiosos y mandan a los hombres que tengan misericordia con todos, pues la misericordia es lo que Dios quiere y siempre quiso. Por eso Jesucristo dijo:
Mateo 12:7
Si hubierais comprendido qué quiere decir: "Misericordia quiero y no sacrificios", no condenaríais a los inocentes.





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