ja ja ja ja.
Te gusta dar vuelta la tortilla, pero no te resulta.
Tu postura siempre ha sido "o crees lo que yo te digo, o morirás para siempre".
Y eso es una amenaza, bajo la cual sucumbiste.
Ahora ya no tienes escapatoria aunque quisieras, porque hasta tus hijos te harían anatema.
Eres prisionero de tus propias creencias.





Responder Citando