
Iniciado por
Kevlin
Bueno, lo menos que le podemos pedir a un hombre de fe, es que sea capaz de explicar de qué manera su religión le indica cómo conseguir la salvación...
Pareciera que para algunos la cuestión se ha hecho difícil, me parece bien, esdo indica que está detectando las incongruencias que tratamos de señalar.
Solo para ayudar en el proceso...
Recordemos que en ninguno de los cuatro evangelios se dice que Jesús murió para salvar a la humanidad del pecado.
Cuando un hombre le pregunta qué podía hacer para obtener la vida eterna, Jesús le dijo que viviera de acuerdo a los Mandamientos (Mat. 19: 16,17); o sea, obedecer la Ley de Dios.
Ante una pregunta similar que le formuló un experto en la Ley, Jesús le dijo que amara a Dios y a sus semejantes (Lucas 10:25-28).
Por lo tanto, la misión de Jesús no fue establecer un nuevo tipo de salvación, mucho menos la fundación de un nuevo sistema de creencias; al contrario Jesús buscó sólo que los Judíos pusieran más énfasis en la rectitud personal que en los rituales (Mat. 6:1-8).
En breve, avanzaremos sobre lo que impuso Pablo en desconocimiento o flagrante oposición a lo marcado por Jesús.
Jesús mismo lo dijo
el dijo que moriría para librarnos con su sangre del pecado
Mientras que Jesus estaba en la tierra, como Judio estaba bajo la ley
dada por Jehova Dios a Israel.
Según esa ley, los pactos eran validados por medio de sangre
Jesús mismo en su ultima cena
dijo que su sangre selló un nuevo pacto
entre el su padre y sus discípulos.
Jesús dijo esto representa mi sangre
que se derramara para perdonar
todos los pecados de muchos.
el requisito es tener fe en lo que enseña Jesús
de su sangre y el perdón basado en ella.
Cuando Pedro predico antes de Pablo
dijo arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes
en el nombre de Jesucristo
y recibirán el don gratuito del espíritu santo
Entonces, la base de la fe del que sigue a Jesús es que
dio su vida por nuestros pecados
y con su sangre nos libro de la condena de la muerte eterna
Dios lo resucito y se sentó a su derecha.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)