Cita Iniciado por doonga Ver Mensaje
Para responder esta pregunta, el encabezado del hilo, es necesario enunciar algunas afirmaciones previas.

1° hay que asumir que existe un Dios creador
2° hay que asumir que ese Dios, además de creador, interactúa a diario con su creación, y, en particular, con cada una de sus creaturas.

Tomando lo anterior como verdadero, habría que preguntarse si es que ese Dios hipotético necesita que su creación le rinda culto, tal como los niños necesitan que sus juguetes interactúen con ellos.

Suponiendo, entonces, que Dios, en su infinita soledad y aburrimiento, al igual que los niños, requiere que sus creación le adule.

Entonces recién nos podríamos preguntar ¿hay algún tipo de adulación que ese presunto Dios rechaza? (asumiendo, claro, que los aduladores, al igual que las barbies, son honestos cuando dicen "te quiero").

Ahí es cosa, nuevamente, de observar cómo interactúan los niños con sus juguetes. -- de repente besan a sus barbies, y, en oportunidades, las lanzan lejos o las descuartizan.

Es la adulación falsa, esa de las barbies rechazadas, es la que los niños rechazan.

Y claro, siendo en realidad Dios una creación humana (eso ya lo demostré en otro posteo), se comporta igual a los niños.

En resumen, y concluyendo:

Dios no rechaza ninguna religión.
Dios rechaza la falsa adulación.
Excelente para un final de hilo, aunque claro, ésto dará un reinicio a la charla. Pero es la mejor aclaración que he leído escalonada paso a paso y teniendo en cuenta asuntos primarios para la discusión.
En este mismo hilo he jugado en cada escalón:
1) demuestra que tu Dios existe.
2) demuestra que tu Dios tiene los gustos y disgustos que tu crees que tiene.
3)... Y así. Etc.

Una maravilla el aporte y casi me descogoto de la risa con lo de la Barbie, dame un respiro hombre, doonga no puede ser la cuenta de una sola persona, hay varios señores ahí atrás disfrutando del juego.

Es que si no dabas un nuevo freno a este thread se les iba a ir el bus contra la plaza a todos y seguramente terminaríamos hablando de la generación trasnochada.