El tema de la predicación de Jesús fue:
Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado
(Mt 4:17.)

Como heraldo oficial, Jesús alertaba a sus oyentes
de la actividad de su Dios soberano
y de que aquel era un tiempo de oportunidad y decisión.

Como predijo Isaías,
no solo llevó buenas nuevas y consuelo a los mansos,
a los quebrantados de corazón
y a los que estaban de duelo,
además de proclamar libertad a los cautivos,
sino que también proclamó
“el día de la venganza de parte de nuestro Dios”. (Isa 61:2.)

Jesús anunció con denuedo los propósitos,
decretos, nombramientos y juicios de Dios
ante los gobernantes y ante el pueblo.