Cita Iniciado por Abysso Ver Mensaje
60 años!!
Los Testigos de Jehová en Australia ocultaron poco más de 1.000 casos de presunto abuso sexual durante 60 años, a pesar de haber mantenido registros de ellos, informó una comisión gubernamental encargada de investigar abuso a menores.

Algo huele más que mal. Pero tranquilo, ya sabía que no debía gastar esos minutos en mostrarte, persuadirte sería un error.
En marzo de 1997, la Watchtower Bible and Tract Society, la organización “sin fines de lucro” que supervisa a los testigos de Jehová, envió una carta a cada una de sus 10.883 congregaciones de los EE.UU. y a muchas más congregaciones en todo el mundo.

En la carta, la organización se manifestaba preocupada por el riesgo legal que representan los posibles abusadores sexuales a niños dentro de sus adeptos. La carta contiene instrucciones sobre cómo lidiar con un depredador identificado: entre otras instrucciones, pedía a los líderes de cada congregación escribir un informe detallado y responder a 12 preguntas: ¿Ocurrió esto una vez, ¿el acusado tenía antecedentes de abuso infantil? ¿Cómo se ve al acusado dentro de la comunidad? ¿Alguien más sabe sobre el abuso?

Después, cada informe debería ser enviado por correo a la sede de la Watchtower en un sobre azul especial. “Guarde una copia del informe en el archivo confidencial de su congregación, continúe las instrucciones y no lo comparta con nadie ni lo haga público”, explicaba la misiva.

Según el diario estadounidense The Atlantic, de esta forma los Testigos de Jehová construyeron lo que podría ser una de la bases de datos de casos de abusos sexuales contra menores jamás llevados a la justicia. Aunque en los últimos años se ha prestado gran atención a casos de abuso en la Iglesia Católica, los Testigos de Jehová, están ahí.

Ese esfuerzo ha sido notablemente exitoso, hasta hace poco, cuando el comunicador Mark O’Donnell recibió sendos paquetes con cartas que fueron robadas de ese registro de la iglesia; cartas que indicaban instrucciones sobre el proceder en cada caso de abuso sexual, o bien son las respuestas recibidas de las “investigaciones” hechas por las congregaciones.

Según publica Douglas Quenqua, encargado de la investigación para The Atlantic, O’Donnell le mostró una serie de cartas sobre un “hombre de Springfield, Massachusetts, que había sido “expulsado” (una forma de excomunión) tres veces por abusar de menores en el seno de la iglesia. Cuando el hombre fue nuevamente reincorporado, en 2008, alguien que trabajaba en una división de la Atalaya (revista de la iglesia) escribió a su congregación señalando que en 1989 ese hombre “permitió que su hijastra de 11 años se tocara el pene al menos en dos ocasiones”.

Después de dejar la casa de O’Donnell, Quenqua contactó a víctima, quien corroboró los hechos. Ella tenía solamente 8 años y él era un hombre maduro. “Él era un adulto y yo una indefensa niña, pensé que no tenía otra opción. Me tomó dos años poder acudir a mi madre y contarle”, aseguró la mujer.

Su madre fue inmediatamente a los líderes de la congregación, quienes más tarde llamaron a la niña y a su padrastro -el violador- para que oraran junto con ellos. Ella recuerda esa experiencia como humillante.

Es ocultamiento y encubrimiento. No hay juegos de semántica que valgan.