Que la felicidad no está en la riqueza sino en recononcerse y declararse en bancarrota espiritual Solo el que entiende su pobreza espiritual puede entender que Dios le ofrece el perdón en su hijo Jesús (Romanos 5:8, 1 Juan 1:9) y el día que lo reciba como Señor de su vida entonces Dios le recompensará.





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