Si los católicos afirmáramos que TODA la verdad está en la Biblia y que en ella se relatan las "verdades científicas" de esta época, tendríamos que estar haciéndole las adecuaciones de que ustedes hablan; pero no es así, de acuerdo a lo que dice el Evangelio de Juan 21:25, entendemos y creemos que existen otras Verdades reveladas conservadas en la Tradición, las cuales, al igual que las escritas, nos sirven para adecuar nuestro diario actuar a sus normas, las cuales no tienen nada de nocivo para la convivencia humana y, en ambas, no existe la mínima intención de disputar con las ciencias humanas.

Ciertamente el ateo y anarquista, Bakunin, dice en su gran obra Dios y el Estado: ".... Todas las religiones, con sus dioses, sus semidioses y sus profetas, sus Mesías y sus santos, han sido creadas por la fantasía crédula de los hombres, no llegados aún al pleno desenvolvimiento y a la plena posesión de sus facultades intelectuales (en este casoi es inexplicable el avance científico) en consecuencia de lo cual, el cielo religioso no es otra cosa que un milagro donde el hombre, exaltado por la ignorancia (nuevamente, no explica ¿ignorancia? en que rama o concepto de la ciencia) y la fe, vuelve a encontrar su propia imagen, pero agrandada y trastrocada, es decir, divinizada. La historia de las religiones, la del nacimiento, de la grandeza y de la decadencia de los dioses que se sucedieron en la creencia humana, no es nada más que el desenvolvimiento de la inteligencia y de la conciencia colectiva de los hombres. A medida que, en su marcha históricamente regresiva, descubrían, sea en sí mismos, sea en la naturaleza exterior, una fuerza, una cualidad o un defecto cualquiera, lo atribuían a sus dioses, después de haberlos exagerado, ampliado desmesuradamente, como lo hacen de ordinario los niños, por un acto de su fantasía religiosa… Que no parezca mal a los metafísicos y a los idealistas religiosos, filósofos, políticos o poetas: la idea de Dios implica la abdicación de la razón humana y de la justicia humana, es la negación más decisiva de la libertad humana y lleva necesariamente a la esclavitud de los hombres, tanto en la teoría como en la práctica.
Igualmente conozco la filosofía de Emma Goldman, pero también la de P.A. Hillarie.

Pudiera intercambiar con ustedes conceptos teístas y/o metafísicos, como es: ""¿Existe un ser necesario?
Que existe algo es evidente, y los mismos ateos no lo niegan Nosotros existimos…
Un ser no puede existir sin una razón suficiente de su existencia, nadie lo discute.
La razón suficiente de la existencia puede ser de dos clases o la naturaleza propia del mismo ser, o una causa externa. Luego, todo ser existe o por virtud de su propia naturaleza, por sí mismo, o es producido por otro.

El ser que existe por sí mismo es virtud de su propia naturaleza, existe necesariamente, no puede menos que existir; y puesto que la existencia forma parte de la naturaleza de dicho ser, no puede carecer de ella. Es evidente que un ser no puede menos que tener su naturaleza, su esencia, lo que le hace ser lo que es.
Por tanto, si la existencia forma parte de su naturaleza, existe necesariamente, y, por lo mismo, se llama el Ser necesario.

Al contrario, el ser que debe ser que debe su existencia a una causa extraña, no existe sino dependientemente de esta causa, en cuanto que ha sido producido por ella. Podría no existir, y por eso se le llama ente contingente o producido por otro.

A la verdad. no todos los seres son contingentes o producidos. Y, a la verdad, el ente producido no existe por su sola naturaleza no existiría jamás si no fuera llamado a la existencia por una causa extraña a él. Luego si todos los seres fueran producidos, no habría ninguno que les hubiera dado la existencia. Por consiguiente, si no hubiera un Ser necesario, nada existiría. -Es así que existe algo; luego existe también un Ser necesario.

Pero lo último que intentaría es convertir a un ateo o gnóstico, porque en ustedes existe, como existió en mí, la certeza de lo aprendido en el aula y en el intercambio intelectual con los de la misma tendencia.
Repito, a mi no me convirtió nadie, fue una experiencia personal, como la de San Pablo en el camino a Damasco, y tengo la certeza que, si alguno de ustedes la llega experimentar, tendrán su encrucijada.
No por ser Cristiano-católico, deje de ser un creyente de la educación laica, no por ello he dejado de creer en los avances de la ciencia, pero mi enfoque es diferente.

Saludos.