El fundamentalismo lo considero muy peligroso.

Margii tiene razón cuando habla de la disminución de los religiosos practicantes, y que las estadísticas publicadas provienen de los censos, mientras que la ICAR entrega las estadísticas de los bautizados.

Y a mi, como ejemplo, me parecería absurdo iniciar un proceso de apostasía, que consiste en pedir a la ICAR que elimine toda referencia a tu persona de sus registros. De hecho, en chile eso es posible, ya que es un derecho consagrado en la constitución y en las leyes orgánicas.

Sin embargo, he notado un crecimiento de cristianos fundamentalistas, con sus representantes políticos que están comenzando a formar parte del parlamento, y que tienen un candidato presidencial que obtuvo un porcentaje notable en las últimas presidenciales.

En brasil ya tenemos un presidente nazóide, evangélico fundamentalista. Tenemos los brotes de extrema derecha en europa, y sigue y cuenta.

Así que eso de un retorno al oscurantismo no es algo que se encuentre fuera del espectro de las alternativas plausibles.

Complejo lo encuentro.