No cree ni practica lo que dice el evangelio.
(Juan 1:29) Al día siguiente, Juan vio a Jesús viniendo hacia él y dijo: “¡Miren, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!
Juan estaba mostrando que Jesús es el que quita el pecado del mundo.
Jesús, como un cordero expiatorio, iba a ‘quitar el pecado’ y a provocar un giro en el penoso estado de la humanidad haciendo posible la liberación del pecado heredado de Adán y de los efectos mortales del pecado.
Como descendientes de Adán todos nacemos bajo la tiranía del pecado pero como le mostró Kimo la sangre de Jesús se derramó para perdonar con ella los pecados de infinidad de personas.





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