Cita Iniciado por gabin Ver Mensaje
El 'problema del mal' es un furúnculo en las nalgas de religiones (y no sólo en ellas).

Continuaré en otro momento.
Hay religiones monoteistas que creen en un infierno:

Existen varias cuestiones importantes para el problema del infierno relacionadas con la incompatibilidad con supuestos tanto lógicos y teológicos:

La primera es si es compatible con la idea de Justicia.
La segunda es si es compatible con la misericordia del Dios.
Una tercera cuestión, respecto al cristianismo, gira en torno a si Dios piensa "restaurar todas las cosas" en el Apocalipsis.
Otras críticas a la doctrina del infierno se concentran sobre la intensidad o la eternidad de los tormentos.

Los argumentos a todas estas cuestiones entran en conflicto con las cualidades de un dios bueno: Si Dios es bueno, no deseará estos tormentos a sus hijos. Si Dios es misericordioso, encontrará el perdón. Si Dios es omnisciente, él sabe desde siempre quién va a ir al infierno y quién no. Si Dios es omnipotente, Él puede evitarlo, si no lo hace, es porque no quiere, y si no quiere evitarlo, entonces no es bueno, ni misericordioso, ni es Dios. Si Dios no puede evitarlo, entonces no es omnipotente.

Sobre la cuestión de armonizar el infierno de fuego y tormento con el amor de Dios, y con su infinita misericordia.

Tal como el problema del mal, los defensores argumentan que los tormentos del infierno son atribuibles a un defecto de la benevolencia de Dios, y tiene relación con la voluntad natural humana. A pesar de que un dios benevolente prefiere ver a todos salvados, el también hizo humanos defectuosos que son pecadores de nacimiento, y al ser omnisciente, sabe quiénes están destinados a ir o no al infierno, a menos que Él intervenga (cosa que podría hacer fácilmente).

Sobre el hecho de que Dios hace humanos destinados a desobedecerle, existe crueldad en el mismo hecho de saberlo, véase, pecado de omisión. ¿Por qué Dios hizo seres humanos defectuosos, propensos al pecado, para así poder condenarlos? Estas contradicciones tienen que ver con haberles proporcionado voluntad de desobedecer, conociendo lo que sufrirán por ello y por lo tanto permitiéndolo e incluso promoviéndolo. El hecho de que Dios es omnisapiente y de todas formas envía personas al infierno denota ensañamiento, revanchismo, preintención y voluntad manifiesta de causar dolor.

Los detractores de esta teoría argumentan esto como una opción permitida por Dios para que los que no quieran estar con el puedan hacerlo libremente (aunque de todas formas pagarían por ello). Esto último sirve a quienes postulan que esta no es verdadera libertad si por ella uno tiene que arder en el infierno. C.S. Lewis propuso en su libro El Gran Abismo que "hay apenas dos tipos de personas al final: las que dicen 'que se haga tu voluntad' y aquellas a quienes Dios dice 'Entonces bien, haz lo que quieras'" siendo el resultado de "haz lo que quieras" el fuego eterno.

Fuente: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Problema_del_infierno