DIOS no quería que los seres humanos murieran.
Creó a nuestros primeros padres, Adán y Eva,
con un cuerpo y una mente perfectos. De*hecho, hoy podrían estar vivos.
Llego a esa conclusión por lo que Jehová le dijo a Adán
sobre un árbol que había en el jardín de Edén.

Dios le dijo: “El día que comas de él morirás” (Génesis 2:17).
Si Adán iba a envejecer y morir de todos modos,
esa advertencia era innecesaria.

Adán sabía que, si no*comía del árbol, no moriría.