Se predice la muerte de Cristo

Profecía 2: “Derramó su alma hasta la mismísima muerte” (Isaías 53:12).
Salmo 22:16 añade: “Una pandilla de malvados me acorrala;
han atravesado mis manos y mis pies” (Nueva Traducción Viviente).

Cumplimiento: “Habiendo hecho que le dieran latigazos a Jesús,
[Pilato] lo entregó para que fuera fijado en un madero”,
narra Marcos 15:15. A Jesús se le aplicó esta cruel forma
de pena capital clavándolo de pies y manos a un madero (Juan 20:25).
Horas más tarde, “Jesús dio un grito fuerte, y expiró” (Marcos 15:37).