Los verdaderos discípulos de Jesús
predican que el Reino de Dios
es la única esperanza para la humanidad.
Jesús profetizó: “Estas buenas nuevas del reino
se predicarán en toda la tierra habitada
para testimonio a todas las naciones;
y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).
Los verdaderos seguidores de Jesucristo
no animan a la gente a confiar
en que los gobernantes humanos solucionarán sus problemas.
Más bien, proclaman que la única esperanza
para la humanidad es el Reino celestial de Dios (Salmo 146:3).
De hecho, Jesús nos enseñó a pedir
en nuestras oraciones que llegue ese gobierno perfecto, pues dijo:
“Venga tu reino.
Efectúese tu voluntad,
como en el cielo,
también sobre la tierra” (Mateo 6:10).
La Palabra de Dios predice que este Reino celestial
“pondrá fin a todos estos reinos que ahora existen,
y él mismo subsistirá o durará hasta tiempos indefinidos” (Daniel 2:44).





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