Por eso debes creer los mandamientos que el te da
y el dice que su sangre te limpia el pecado
por amor hace esto
da su cuerpo y su sangre
como pago de la deuda
Jehová dispuso que un hombre perfecto sacrificara
voluntariamente su vida. Según Romanos 6:23,
“el salario que el pecado paga es muerte”.
Al sacrificar su vida, el redentor “gusta[ría] la muerte por todo hombre”
o, lo que es lo mismo, pagaría el salario
correspondiente al pecado de Adán
(Hebreos 2:9; 2 Corintios 5:21; 1 Pedro 2:24).
Este hecho tendría profundas repercusiones jurídicas.
Al anular la pena de muerte que pesaba sobre la prole
obediente de Adán,
el rescate acabaría de raíz con el poder destructivo
del pecado (Romanos 5:16).
Imaginémonos, a modo de ilustración,
que vivimos en una ciudad cuyos residentes
trabajan en su mayoría en una gran fábrica
que ofrece buenos salarios y una vida cómoda.
Pero todo cambia cuando la planta cierra sus puertas
debido a que el administrador se volvió corrupto
y la llevó a la bancarrota.
Alencontrarnos de repente desempleados,
ya no podemos pagar las facturas. Cónyuges, hijos
y acreedores se ven afectados por la deshonestidad
de un solo hombre. ¿Existe algún remedio? Sí.
Un benefactor acaudalado decide tomar cartas en el asunto,
ya que comprende el valor de la compañía
y también se compadece del gran número de trabajadores y sus familias.
Por consiguiente, adopta medidas para
saldar la deuda de la empresa y reabrir la fábrica.
La liquidación de esta única deuda supone
un alivio para una gran cantidad de empleados
y sus parientes inmediatos, así como para los acreedores.
De igual modo, la cancelación de la deuda de Adán
beneficia a muchísimos millones de personas.





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