Jeeeee
Jeeeer
Eso quisieras tú ni en tus sueños.
qué ocurrió con las cartas atribuidas a Pablo que ya circulaban por el imperio de Roma?...
Estas cartas que ya habían sido torcidas por los indoctos desde el primer siglo, de lo cuál nos avisó el apóstol Pedro (2ª Pedro 3:15-18), también fueron incluidas en las biblias impuestas por el imperio de Roma con el fin de justificar la opulencia y la crueldad de los poderosos de las naciones que usaban la espada para matar..., pues estas cartas así dicen:
"Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas....... porque no en vano lleva la espada........ Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos......" (Romanos 13:1-6)
Con esta doctrina de estas cartas que habían sido torcidas por los indoctos ya desde el primer siglo, los emperadores de las naciones se justificaron para volver a imponer la ley de la espada que Jesucristo había dejado anulada con sus misericordiosos mandamientos.
Estas cartas también contienen otro punto difícil torcido por los indoctos, que dice que los cristianos no están bajo la ley...
¡Qué maravilla fue esto para los poderosos de las naciones!...
Pues pusieron las cartas atribuidas a Pablo en el puesto del Evangelio de Jesucristo, para predicar un "evangelio diferente". De esta forma, al imponer la creencia de que no estamos bajo la ley, dejaron anulada la Ley de Jesucristo y sus misericordiosos mandamientos que nos enseña el Evangelio.
Desde entonces, la abominación de la desolación (la ley de la espada) fue puesta en el lugar santo (en lugar del Evangelio), y desde entonces, las penas de muerte, las guerras y los genocidios que había impuesto el pueblo judío antes de Jesús, se volvieron a imponer como si todo aquel infierno de guerras, y luego de inquisiciones, hubiera sido mandado y justificado por Jesucristo.
Los grandes tratados religiosos, lo mismo católicos que protestantes, han hecho un terrible esfuerzo para justificar las guerras y las penas de muerte, para dejar anulada con ello, la verdadera enseñanza del Evangelio y sus misericordiosos mandamientos.
Esta monstruosa confusión que ha querido anular la Ley de Jesucristo para imponer en su lugar las leyes de los dictadores de las naciones, está presente en el mundo. ¿Pero qué cristianos son conocedores de esta abominación?... Jesucristo había dicho:
"Y por haberse multiplicado la infracción de la Ley, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa" (Mateo 24:11-18.)
Los que están en Judea son los que siguen las leyes judías del viejo testamento de penas de muerte, guerras y genocidios.
Los que están en Judea también son los que, despreciando los misericordiosos mandamientos del Evangelio de Jesucristo, nos imponen como si fueran Ley de Dios, las cartas atribuidas a Pablo que mandan obediencia total a los dictadores poderosos del mundo que usan la espada para matar, esto es, que imponen penas de muerte y guerras.
Los montes de la salvación son los cristianos fieles al Evangelio que han recibido el Evangelio completo, con su Ley y sus mandamientos.
Cuando nos referimos a las cartas atribuidas a Pablo, no nos referimos al verdadero Pablo amigo de los apóstoles que predicó el Evangelio de Jesucristo, sino al "pablo" de las cartas torcidas por indoctos que impusieron los emperadores de Roma y su religión del imperio.





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