
Iniciado por
Roberto0
La puerta ancha por la que entran muchos es perseguir y matar a los enemigos. La puerta estrecha por la que no quieren entrar muchos es la misericordia y el perdón, y siempre recordar el mandamiento de Jesucristo:
"Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen...." (Mateo 5...)
Lo triste para tí, es que nadie te considera tu enemigo.
Nadie te aborrece, nadie te ultraja, nadie te persigue.
Qué triste debe ser que nadie te escuche, por magníficos que suenen tus inventos, como por ejemplo la cita que inventaste:
"en verdad os digo que ningún rico entrará en el reino de los cielos".
---- dijo el teólogo
Última edición por doonga; 02-ago.-2019 a las 19:55
Jamás comprenderás la inmensidad de La Nada.