Roberto hablaba de las viejas leyes judías, que son las que ordenaban a los hombres penas de muerte, guerras, esclavitud, sacrificios y masacres de pueblos enteros, leyes que Jesús anulo con sus enseñanzas del Evangelio porque solo eran prefectos de hombres, no de Dios.
Y tú estás hablando de los mandamientos que Jesús enseñó cuando predicó el Evangelio, que son los mandamientos que realmente fueron dados por Dios desde siempre y para siempre, mandamientos que siguen vigentes para todos los cristianos y para todos los hombres de todos los pueblos.
No debes confundir los verdaderos mandamientos dados por Dios desde siempre para siempre con los preceptos de hombres escritos en el Antiguo Testamento que fueron añadidos a la ley por los escribas que cambiaron la ley de Dios en mentira, como nos dice Jeremías 8:8:
¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley del Señor está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas





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