PARA KIMO
TE VENDRA BIEN LEER ESTO.

Algunos dicen que la Palabra de Dios que permanece para siempre a la que se refería el profeta Isaías son las leyes del viejo testamento porque en tiempos de Isaías aún no había sido anunciado el Evangelio....... Sin embargo, el apostol Pedro nos dice que la Palabra del Señor que permanece para siempre "es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada"........ Y cuando Isaías habló diciendo que "palabra del Dios nuestro permanece para siempre", también estaba hablando de la Palabra del Evangelio........ Y eso lo demuestran las siguientes palabras de Pablo:


"Mas no todos obedecen al Evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestra predicación?" (Romanos 10:13-17)

Así que la Ley o Torá de Dios que permanece para siempre es la Ley y los mandamientos que Jesucristo nos enseñó en el Evangelio.......

Y es que la Ley que Dios había dado Israel es la Ley que Jesucristo nos enseñó en el Evangelio, pues Israel fue evangelizado, como nos dice la carta a los Hebreos:

"¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años?...... . Porque también estamos evangelizados lo mismo que aquellos;pero no aprovechó la palabra de predicación a aquellos, por no ir acompañada de fe por los que la oyeron... Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos que primero fueron evangelizados no entraron por causa de desobediencia, otra vez fija un día hoy, en David, diciendo después de tanto tiempo, como había sido predicho: Hoy, si oyereis su voz, no endurezcáis vuestros corazones" (Hebreos 3:16-4:7).

Israel bebía de la Roca espiritual que los seguía, y la Roca era Cristo:

"Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto". (1ª Corintios 10:1-5)