Dios no tiene derecho moral a ningunear a nadie.
Dios ninguneó descaradamente a José.
Le preñó a la esposa, sin que él diera su consentimiento.
Luego, para informarle del “asunto delicado”, no se digna en mandarle un ángel en persona. No debía de tener alguno a mano en ese momento. Lo arregla con un sueño de José; que José, al día siguiente, piensa que le ha visitado un ángel en sueños. Vete tú a saber.
A lo mejor José, ante lo inevitable, se auto convenció.





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