
Iniciado por
KIMO
Bueno veamos un pasaje bíblico que nos ayudará a entender
si el espíritu santo es una persona o no.
Tal vez recuerde el relato registrado en Hechos 2:1-4. Allí leemos:
“Ahora bien, mientras estaba en progreso
el día de la fiesta del Pentecostés,
todos se hallaban juntos en el mismo lugar,
y de repente ocurrió desde el cielo un ruido exactamente
como el de una brisa impetuosa y fuerte,
y llenó toda la casa en la cual estaban sentados.
Y lenguas como de fuego se les hicieron visibles
y fueron distribuidas en derredor, y una se asentó
sobre cada uno de ellos,
y todos se llenaron de espíritu santo
y comenzaron a hablar en lenguas diferentes,
así como el espíritu les concedía expresarse”.
Pues bien, ¿puede una persona llenarse de otra persona?
No.
Una persona física no puede llenar a otra pero dado que el Espíritu Santo es un espíritu incorporeo, puede poseer a una persona. Como por ejemplo el espiritu inmundo en Marcos 5:
Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos. Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo. Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. (Mc 5:1,2; 6-8).

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KIMO
Vayamos un poco más adelante,
al versículo 17, donde en la primera parte leemos:
“Y en los últimos días —dice Dios—
derramaré algo de mi espíritu
sobre toda clase de carne”.
¿Podría Dios derramar una porción de un ser igual a él?
¿Kimo puede una persona derramarse?
"he derramado mi alma delante de Jehová." (1 Sm 1:15).
"Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí" (Sal 42:4).
¿O derramar ira?
"Ahora pronto derramaré mi ira sobre ti, y cumpliré en ti mi furor" (Ez 7:8)
Estos casos se entienden en sentido metafórico de la misma forma que en Hch 2:17.
Última edición por Estocada; 08-jul.-2019 a las 18:46
El ego es un eje demasiado débil para hacer girar nuestra vida en torno a él.