¿Estaría Dios enamorado de Sara?

A Abraham poco le importaba la honra de su mujer.
Dios actuaba como un celoso en defensa de la honra de Sara.
Lean los siguientes pasajes.

“Y hubo hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá, porque era grande el hambre en la tierra. 11 Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai, su esposa: He aquí, sé que eres mujer de hermoso aspecto; 12 y acontecerá que cuando te vean los egipcios, dirán: Su esposa es; y me matarán a mí, y a ti te dejarán con vida. 13 Ahora, pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma gracias a ti. 14 Y aconteció que cuando entró Abram en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era hermosa en gran manera. 15 La vieron también los príncipes de Faraón y la alabaron delante de él; y fue llevada la mujer a casa de Faraón. 16 Y trató bien a Abram por causa de ella; y éste tuvo ovejas, y vacas, y asnos, y siervos, y criadas, y asnas y camellos. 17 Mas Jehová hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas, por causa de Sarai, esposa de Abram. 18 Entonces Faraón llamó a Abram y le dijo: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu esposa? 19 ¿Por qué dijiste: Es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por esposa? Ahora, pues, he aquí tu esposa; tómala y vete”. (Génesis 12:10-19)

Observemos que el embustero en este pasaje es Abraham, que antepone sus intereses económicos a sus intereses morales. Luego Jehová, actuando arbitrariamente, causa grandes plagas a Faraón; sin venir a cuento.
Creo que Abraham no devolvió las ganancias que obtuvo con su engaño.

Pero Abraham, en lugar de enmendarse, y puesto que está respaldado injustamente por Jehová, repite la “hazaña”.
Léase el siguiente relato:

“DE allí partió Abraham a la tierra del sur, y se asentó entre Cades y Shur, y habitó como forastero en Gerar. 2 Y dijo Abraham de Sara, su esposa: Mi hermana es. Y Abimelec, rey de Gerar, envió por Sara y tomó a Sara. 3 Pero Dios vino a Abimelec en sueños de noche y le dijo: He aquí, muerto eres a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido. 4 Mas Abimelec no se había llegado a ella y dijo: Señor, ¿matarás también a la gente justa? 5 ¿No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? Con sencillez de mi corazón y con limpieza de mis manos he hecho esto”. (Génesis 20:1-5)

En este pasaje, Abraham vuelve a carecer de escrúpulos; y Dios vuelve a actuar arbitrariamente y al margen de la justicia.

Pasajes difíciles de entender.