Dios engañó a Adán y Eva. Les dijo que si comían del árbol prohibido morirían. Esto fue así.
Pero no les dijo que tendrían enfermedades; dolores; sufrimientos; injusticias; pobreza; etc. En una palabra: Un sin fin de males que dejan a la muerte, en muchas ocasiones, como el mal menor.
Quizá la muerte no le pareció bastante castigo, y creó todos los demás males añadidos.
Esto se observa si analizamos la religión desde el contexto de la vida real.