Buena.
Me quedo con la versión 2°.
La mía salió de la lengua materna en forma de un parto apresurado.
Como decía un amigo, traducido del chino al japonés con un diccionario, sin saber ni chino ni japonés.
Pero, dejando de lado las vanidades, el fausto es el único libro que me leí cuatro veces, aparte del texto que inspiró su apertura, de lo que he perdido la cuenta.




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