Cita Iniciado por ELB Ver Mensaje
Esto ya es otro tema amigo. Defender que nadie fue salvo ( incluyendo los profetas ) antes de Cristo es para poder sostener que al morir nadie va para ningun lado.

Eso es creer una cosa que obliga a modificar el resto de cosas que la misma escritura dice.

Por ejemplo, Cristo le hablo al buen ladron del paraiso, la parabola del rico y mendigo habla del paraiso. Los judios, todos creian que al morir irian al seno de Abraham. Hay muchos pasajes biblicos que muestran que hay vida despues de la muerte y lo que se queda en el sepulcro son solo nuestros restos materiales, nada mas.



Son parábolas
no es algo real

Dios aplica el sacrificio de Jesús a los
patriarcas y hombres fieles de la antigüedad para que sean salvos.

Vida eterna en el cielo antes de Jesus
no hay, Jesús mismo dijo que nadie había subido al cielo
en todos ese tiempo desde Adán.

Jesús inauguro el camino al cielo:biggrin:


Hech. 2:34: “David
[a quien la Biblia se refiere como
un ‘hombre agradable al corazón de Jehová’]
no ascendió a los cielos.”

Juan 3:13, Ningún hombre ha ascendido al cielo:biggrin:

Hebreos 10:19-22, “puesto que tenemos denuedo
respecto al camino de entrada al lugar santo por la sangre de Jesús,
el cual [camino] él nos inauguró como camino nuevo y vivo a través de la cortina, es decir, su carne
, y puesto que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero en la plena seguridad de fe.”


la carne humana de Jesús suponía una barrera,
la cortina que separaba el Santo del Santísimo
en el antiguo templo de Dios esta cortina se rajo
cuando murió Jesús.
era la primera ves que un ser humano ascendía al cielo.



Jesús dijo que para ir al cielo había que nacer del agua y del espíritu
es decir poner fe en el sacrificio de Cristo ser bautizado en agua y ungido con espíritu santo


La biblia nos dice que esto sucedió
en el día de pentecostes
cuando Dios le dio espíritu santo a Jesús para derramarlo
sobre sus discípulos.


La esperanza de todos antes era vida en la tierra
la vida celestial se ofreció después de el sacrificio de Jesús.