A este Jesús lo resucitó Dios (Hech. 2:32).

Jesús vive en el cielo “para siempre jamás”
(Rev. 1:5, 18; Rom. 6:9; Col. 1:18; 1 Ped. 3:18).
Él prometió a sus apóstoles fieles que irían al cielo para gobernar con él
(Luc. 22:28-30). Pablo explicó algo parecido. Escribió:
“Cristo ha sido levantado de entre los muertos,
las primicias de los que se han dormido en la muerte”.
Luego indicó que, aparte de Jesús, otros serían resucitados para vivir en el cielo. Dijo: “Cada uno en su propia categoría: Cristo las primicias, después los que pertenecen al Cristo durante su presencia” (1 Cor. 15:20, 23).
La prometida “presencia” de Jesús comenzó en 1914.
Todavía vivimos durante dicha presencia,
y el fin de este mundo malvado está muy cerca.



Lectura bíblica para la Conmemoración:
Mateo 27:62-66 (durante el día: 15 de nisán)
Mateo 28:2-4 (tras la puesta del sol: 16 de nisán)


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