Creo que en eso te equivocas. Más bien, no se puede ser feliz en la ignorancia.
¿No te ha pasado que pierdes alguna cosa buena que tenías, y recién entonces la valoras y te lamentas por su falta?
Hay que conocer lo amargo, para saber apreciar lo dulce.
Tal vez lo que quieres decir, es que sufrirías menos si no tuvieses el concepto de felicidad en la cabeza.
Algunos budistas luchan contra eso intentando eliminar la ansiedad provocada por la ambición, les parece más inteligente disfrutar el hoy y el ahora por lo que trae, y olvidarse de lo que ya fue y lo que aún no es.
Y, aún en este punto, me parece fundamental haber conocido lo amargo para saber apreciar lo dulce.
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