Ay estimada, primero párate frente a tue propias herejías, que no ves porque, tal como el peor ciego, no las quieres ver.Pero tu siendo hereje eres para ellos como martillo de herejes...
Ay estimada, primero párate frente a tue propias herejías, que no ves porque, tal como el peor ciego, no las quieres ver.Pero tu siendo hereje eres para ellos como martillo de herejes...
Jamás comprenderás la inmensidad de La Nada.