Creo que eso es algo impredecible. Una cosa son prácticas sexuales que nos gustan y otra lo que nos mueve de fondo. También depende de si es pareja estable, alguien que deseas de hace tiempo, alguien con quien lo hacés por pasar el rato. Pueden ser de las cosas más inocentes. Cuando era más chica y me quedaba en lo de mi primer novio, antes de irnos a la cama nos íbamos a lavar los dientes juntos. Ese momento previo me excitaba mucho. Ahora de más grande, ir de camino a un hotel puede darme nervios y excitación. Otras veces es la curiosidad. Siempre es algo que va más allá de lo que vaya a hacer en la cama con ese hombre.