... porque ven edificios, pero no se dan cuenta que los materiales de esos edificios los sacaron los hombres de la tierra;
... porque ven ciencia en el mundo, pero son incapaces de darse cuenta que sin la capacidad dada a los humanos para razonar esa ciencia sería imposible;
... porque dan por sentado que nos alimentamos, pero no están conscientes de que ese alimento lo produce la tierra;
... porque beben agua de envases y del grifo, pero no están conscientes de que esa agua sale de la naturaleza;
... porque respirar les parece lo más natural del mundo, pero no entienden que sin una atmósfera que se oxigena sola, sería imposible que respiráramos.
Por eso y más, se sabe que hay quien no ve más allá de sus narices. La presunción humana es mala consejera.


Sal.19:9 El temor de Jehová es puro, subsiste para siempre.
Las decisiones judiciales de Jehová son verdaderas; han resultado del todo justas.
10 Más han de desearse que el oro, sí, que mucho oro refinado;
y más dulces son que la miel, y la miel que fluye de los panales.
11 También, a tu propio siervo han dado advertencia ellas;
en guardarlas hay un galardón grande.
12 Las equivocaciones... ¿quién puede discernirlas?
De pecados ocultos pronúnciame inocente.
13 También retén a tu siervo de actos presuntuosos;
no dejes que me dominen.
En ese caso seré completo,
y habré permanecido inocente de mucha transgresión.

14 Que los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón
lleguen a ser placenteros delante de ti, oh Jehová, mi Roca y mi Redentor.