¿POR QUÉ SE DIO LA LEY?


El punto de vista que tengamos de la Ley está afectado por el entendimiento que tengamos de por qué Jehová dio a Israel el código de la Ley. Las Escrituras explican: “[La Ley] fue añadida [al pacto abrahámico] para poner de manifiesto las transgresiones, hasta que llegara la descendencia a quien se había hecho la promesa Por consiguiente la Ley ha venido a ser nuestro tutor que nos conduce a Cristo, para que seamos declarados justos debido a fe” (Gál. 3:19, 24). ¿Cómo hizo esto la Ley?

Al dar un patrón o modelo de conducta perfecto, que abarcaba los diferentes aspectos de la vida, manifestó que los judíos eran pecadores. Evidenció que, a pesar de toda buena intención y esfuerzo diligente, ellos no podían cumplir sus requisitos. La Ley, empleando a los judíos como muestra o ejemplo de la familia humana en imperfección, expuso a todo el mundo, incluso a cada uno de nosotros, como pecadores sujetos a ser castigados por Dios (Rom. 3:19, 20). Así dio énfasis al hecho de que se necesitaba un salvador para la humanidad, y condujo a los fieles a Jesucristo como ese Salvador. ¿De qué manera? Al identificarlo como el único que observaba la Ley a perfección, y por eso el único humano que se hallaba sin pecado. Los sacrificios animales bajo la Ley tenían solamente valor limitado, pero Jesús, como humano perfecto, podía ofrecer su vida como un sacrificio que realmente quitaría el pecado y abriría el camino para que todos los que ejercieran fe adquirieran vida eterna. (Juan 1:29; 3:16; 1 Ped. 1:18, 19.)






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