Dios no condenó a la humanidad a muerte. Fue el propio Adán el que provocó que su cuerpo muriera, pues comió del árbol del que Dios le había dicho que no comiera porque el día que comiere de él moriría
Jesús no vino a rescatarnos de la muerte porque Dios no es Dios de muertos sino de vivos pues para él todos viven. Los hijos de Dios que ya dejaron este mundo no han muerto, sino que duermen, pues son vivos .Entoces, es su cuerpo el que resucitara.
De lo que Jesús nos salvó y nos rescató es de la falsa ley el Antiguo Testamento que los hombres tenían como si fuera Ley de Dios, pues la Ley había sido cambiada en mentira por la pluma mentirosa de los escribas, y Jesucristo vino a enseñarnos los mandamientos que en verdad fueron dados por Dios desde siempre y para siempre, y mandó guardarlos para entrar en la vida.
Así que, si quieres ver predicar verdaderamente el Evangelio del reino debes predicar que hay que guardar los mandamientos del Evangelio que Jesús mando guardar, porque esos mandamientos son parte del Evangelio del reino.





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