Las enseñanzas del Evangelio de Jesucristo no vienen a desunir lo que Dios ha unido, sino todo lo contrario, pues vienen a enseñar a las personas de buena voluntad que no se entreguen a hijos del diablo que los separan de Dios, esto es, de Jesucristo.
Entonces, Jesucristo no vino a separar a los buenos de los buenos, sino todo lo contrario, pues vino a librar a los hijos de Dios de las ataduras que les imponen los hijos del diablo.






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