Muchos grupos religiosos están
convencidos de que predican
el evangelio o buenas nuevas.
Sin embargo,
su labor suele limitarse a
dar testimonios personales,
ofrecer servicios religiosos
en sus iglesias
o emitir programas por televisión o en Internet.
Otros dicen que sus obras
benéficas o la labor que llevan a cabo en hospitales
y centros educativos son también formas de predicar.
Pero ¿de verdad cumplen
el mandato que Jesús dio a sus discípulos quienes hacen estas cosas?
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)