Padrecito, vengo a confesar mi gran pecao.

Nunca había jugado poker mas que en mi teléfono, bueno, jugué con puros hombres y les gané a todos me daba vergüenza y de la vergüenza me daba risa y pensaban que estaba blofeando pero noooooo, me salía un juegazo. Pues gané! Al final les quería regresar el dinero pero Violetto no me dejó

Padrecito, mi penitencia, por favor.