Cita Iniciado por KIMO Ver Mensaje
Jesús no mando a que predicaran que la ley de Moisés fue de hombre
La Ley que Dios dio a Moisés no fue de hombre. Lo que era de hombres son los mandatos que fueron añadidos a la ley por los escribas que cambiaron la Ley de Dios en mentira.

Entonces su predicación es de los mandatos de Moisés y no
el evangelio del reino.(.......)
Los mandamientos que en verdad recibió Moisés son los mandamientos del Evangelio del Reino.

Los cristianos sí enseñamos que Jesús vendrá en su reino y llevará a sus hijos con Él a su Paraíso de paz y de amor. Pero vosotros nunca predicáis los mandamientos que Jesús mandó guardar, ni predicáis correctamente el Evangelio, sino que confundís a las personas diciéndoles que Jesús quitó la Ley que había sido dada a Moisés, contradiciendo a Jesús, que dijo que no había venido a abolir la Ley de Dios.

Vosotros nunca enseñáis los mandamientos que Jesús mandó guardar para ir a ese reino del que tanto habláis. Entonces no estáis enseñando correctamente el Evangelio. Lo primero es sacar de la confusión a los que creen que Dios había ordenado los mandatos que Jesús anuló del Antiguo Testamento. Y hay que explicar por qué Dios haría un Nuevo Pacto. Lee:

Cita Iniciado por María_Laura3 Ver Mensaje
Dios dijo que haría un Nuevo Pacto porque su Antiguo Pacto fue invalidado, como dice el profeta Jeremías: "porque ellos invalidaron mi Pacto". Y es porque la ley de Dios fue cambiada por los escribas y fueron cambiados los mandamientos de Dios, como nos dicen los profetas Isaías, Malaquías, Jeremías y Ezequiel:

Isaías 24:5-6
Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, cambiaron los mandamientos, quebrantaron el pacto sempiterno (......).

Malaquías 2,5-10
Mi pacto con él fue de vida y de paz (.........) Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Yavé de los ejércitos.

Jeremías 8:8
¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley del Señor está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas

Ezequiel 5:5-6
Así ha dicho Yavé el Señor: Esta es Jerusalén; la puse en medio de las naciones y de las tierras alrededor de ella. Y ella cambió mis decretos y mis ordenanzas en impiedad más que las naciones, y más que las tierras que están alrededor de ella; porque desecharon mis decretos y mis mandamientos, y no anduvieron en ellos

Entonces, como los mandamientos de Dios fueron cambiados, es por lo que fue invalidado el Pacto de Dios y por lo que Dios haría un Nuevo Pacto. Y el Nuevo Pacto que Dios haría con su pueblo no sería una nueva ley sino la Ley que en verdad había dado Dios desde el principio, pero esta vez grabada en el corazón y en la mente de sus hijos para que, escrita ahí, nadie pudiera cambiarla. Lee:

Jeremías 31:33
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Yavé: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
31:34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Yavé; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande,


Entonces, algún día todos los hijos de Dios conocerán la verdadera Ley de Dios y ya nadie podrá confundirles. Y esta Ley que Dios daría en la mente de sus hijos y que escribiría en sus corazones, son los mandamientos que Jesús nos enseñó cuando predicó el Evangelio, que son los mandamientos que en verdad fueron dados por Dios desde siempre y para siempre.

Así que no llaméis "mandatos de Dios" a los mandatos del Antiguo Testamento que Jesús anuló, porque los mandatos que Jesús anuló no eran en verdad mandatos de Dios sino de hombres, pues Jesús no vino a abolir la Ley de Dios, sino que, cuando predicó el Evangelio,
anuló del Antiguo Testamento todos los mandatos que no eran más que mandatos de hombres (como las penas de muerte, las guerras, los sacrificios y todos los mandatos inmisericordes) y nos enseñó los mandamientos que en verdad fueron dados por Dios.