Esperanza
Como sabemos, Jesús dijo
que las buenas nuevas del Reino
se predicarían en toda la tierra (Mat. 24:14).
Muchos grupos religiosos
están convencidos de que predican el evangelio o buenas nuevas.
Sin embargo, su labor suele limitarse
a dar testimonios personales,
ofrecer servicios religiosos en sus iglesias
o emitir programas por televisión o en Internet.
Otros dicen que sus obras benéficas
o la labor que llevan a cabo en hospitales
y centros educativos son también formas de predicar.
Pero
¿de verdad cumplen
el mandato que Jesús dio
a sus discípulos quienes hacen estas cosas?
¿Debían adoptar los discípulos de Jesús
una actitud pasiva y esperar
a que la gente se les acercara?
Por supuesto que no.
Después de resucitar,
se dirigió a cientos de sus seguidores y les dijo:
“Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos
de gente de todas las naciones,
bautizándolos, enseñándoles
a observar todas las cosas
que yo les he mandado”
(Mat. 28:19,20).
Como vemos,
se espera que hagamos cuatro cosas.
Tres de ellas son:
hacer discípulos,
bautizarlos y enseñarles.
Pero ¿qué es lo primero que debemos hacer?
Jesús dijo: “Vayan”.
Un biblista comentó al respecto:
“El mandato ‘vayan’ es algo que debe hacer cada creyente,
sea que para ello tenga que cruzar la calle o un océano”
(Mat. 10:7; Luc. 10:3).
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)