Comienzo este post repitiendo un pasaje que he venido mostrando para ayudarles a comprender acerca de la resurrección de Jesús:

1Cor.15:12 Ahora bien, si de Cristo se está predicando que él ha sido levantado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre ustedes que no hay resurrección de los muertos? 13 Realmente, si no hay resurrección de los muertos, tampoco ha sido levantado Cristo. 14 Pero si Cristo no ha sido levantado, nuestra predicación ciertamente es en vano, y nuestra fe es en vano. 15 Además, también se nos halla falsos testigos de Dios, porque hemos dado testimonio contra Dios de que él levantó al Cristo, pero a quien no levantó si los muertos verdaderamente no han de ser levantados. 16 Porque si los muertos no han de ser levantados, tampoco ha sido levantado Cristo. 17 Además, si Cristo no ha sido levantado, la fe de ustedes es inútil; todavía están en sus pecados. 18 De hecho, también, los que se durmieron [en la muerte] en unión con Cristo perecieron. 19 Si solo en esta vida hemos esperado en Cristo, de todos los hombres somos los más dignos de lástima.

Obviamente, la idea detrás de este pasaje es el hecho de que Jesús había estado muerto hasta el momento en que Jehová lo resucitó y sacó de aquel estado de inactividad al tercer día.

La resurrección de Jesús nos proporciona la garantía de que es él quien ha sido nombrado por su Padre como futuro juez de la humanidad:

Hech.17:31 Porque ha fijado un día en que se propone juzgar la tierra habitada con justicia por un varón a quien ha nombrado, y ha proporcionado a todos los hombres una garantía con haberlo resucitado de entre los muertos”.

Este hecho nos muestra una vez más, quién es el Dios de Jesús que la Biblia dice que lo sacó de entre los muertos y posteriormente lo honró colocándolo en una posición encumbrada en el Universo:

Hech.5:30 El Dios de nuestros antepasados levantó a Jesús, a quien ustedes mataron, colgándolo en un madero. 31 A este, Dios lo ensalzó a su diestra como Agente Principal y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. 32 Y nosotros somos testigos de estos asuntos, y también lo es el espíritu santo, el cual Dios ha dado a los que le obedecen como gobernante”.