Vosotros traducís las escrituras como queréis, pero es mejor ir a la raíz antigua de las palabras según los diccionarios griegos.
"¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios,
fornicarios = los que se prostituyen con falsas religiones, pues la palabra griega "porneia" que muchos traducen por "fornicación", significa en realidad "prostitución".
"Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios".
(Efesios 5:5)
ni los idólatras,
idólatras = adoradores de ídolos
ni los adúlteros,
adúlteros = infieles a Dios
ni los afeminados,
"afeminados" es una mala traducción de la palabra griega malakoiV, que significa: hombres con vestiduras delicadas que viven en palacios.
ni los que se echan con varones,
"los que se echan con varones" es una mala traducción de la palabra griega "arsenokoitaiV", pues arseno significa "hombre", y "koitaiV" significa lecho (se puede ver que en otro sitio en las cartas Pablo dice: "no andéis en lechos ni disoluciones"). Y lechos antiguamente eran unos lugares en los que los romanos se recostaban en su comilonas y fiestas mundanas.
......... Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios". (1ª Corintios 6:9)
Como puedes ver, las escrituras antiguas del griego discrepan mucho de las escrituras religiosas impuestas por el imperio católico de Roma, y también de las escritas de las religiones que adoptaron las escrituras católicas de las biblias.
Jesucristo no mandó predicar biblias católicas mal traducidas, ni biblias protestantes, ni de los testigos de Jehová. Lo que mandó predicar Jesucristo por todos los pueblos fue solamente el Evangelio:
"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado". (Marcos 16:15-16).
"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén". (Mateo 28,19-20).
"Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin". (Mateo 24,11-14).





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