[REPOSO MENTAL, comentario 197].
Por lo pronto, las primeras colisiones inevitables entre las ideas de Tolle y la sagrada escritura se pueden detectar a “simple vista”. Por ejemplo, Tolle postula que “tú no eres tu mente y que la mente nos impide tomar conciencia de nuestra verdadera naturaleza superior”; sin embargo la sagrada escritura dice: «Él (se sobreentiende: Jesucristo) le dijo (se sobreentiende: a un fariseo): “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu MENTE. Éste es el mayor y el primer mandamiento (se sobreentiende: mandamiento de la Ley mosaica)”» (Evangelio de Mateo, capítulo 22, versículos 37 y 38; Biblia de Jerusalén). Si nos atenemos a Tolle, dado que uno mismo no es su mente y ésta nos impide proyectarnos hacia nuestra verdadera naturaleza espiritual o superior, pudiera terjiversarse el dicho de Jesucristo afirmando que el que uno no ame a Dios con su mente (la cual estorba a la espiritualidad) no significa que uno no ame a Dios. Un relato sagrado paralelo lee así: «Acercóse uno de los escribas que les había oído (se sobreentiende: había escuchado una conversación tensa entre Jesucristo y los fariseos) y, viendo que les había respondido muy bien (se sobreentiende: Jesucristo había argumentado de manera excelente contra sus adversarios fariseos), le preguntó (se sobreentiende: a Jesucristo): “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?”. Jesús contestó: “El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu MENTE y con todas tus fuerzas”» (Evangelio de Marcos, capítulo 12, versículos 28-30; Biblia de Jerusalén). Este pasaje sagrado da a entender que un ser humano es una estructura viva e inteligente, compleja o compuesta, y que la mente forma parte de dicha estructura y no se dede soslayar despectivamente (verbigracia: un coche sin ruedas no es un coche completo y no puede funcionar como tal). Se encuentra un tercer relato paralelo en el Evangelio de Lucas, capítulo 10, versículos 25-28. También, hay muchos pasajes bíblicos que nos inducen a pensar en los beneficios de usar sabiamente la mente y no desestimar su potencialidad espiritual.