En la voluble provincia de Judea, después de la crucifixión de Jesús, no se calmaron las cosas entre los judíos y el Prefecto Platos. Muy al contrario siempre hubo animadversión, ya que el Sumo Sacerdote y el Sanedrín estaban acostumbrados a su autonomía, y tener al comandante y las tropas infieles dentro de los muros de la ciudad sagrada no les complacía.
Sejano, el protector en Roma de Poncio Pilatos, perdió el favor de Tiberio y fue ejecutado, lo que ponía al prefecto en la cuerda floja. Hasta que fue destituido. No le fue mejor a sus sucesores que apenas duraron meses.

Y como hasta a los emperadores les llega su momento, Tiberio falleció, dejando a un sobrino nieto llamado Cayo, mas conocido como "Calígula" (Botitas) como heredero.

Aquí reaparece en la historia de Judea aquel niño, nieto de Herodes el Grande con Mariamne la Macabea, llamado Herodes Agripa.

El nieto de la Macabea, chozno de Alejandro Janneo, fue criado por la cuñada del emperador Tiberio y compañero inseparable de Calígula, y además, muy querido por su sucesor, el muy retraído Cláudio.

A la muerte del emperador Tiberio, Herodes Agripa estaba encarcelado por haberle comentado a Calígula que ya era hora que el viejo Tiberio se muriera y aquel gobernara. A los seis meses se cumplió su deseo, y lo primero que hizo el emperador Calígula fue liberar a su mejor amigo.
Y no solo eso, le concedió la Tetrarquía que había gobernado su tío Filipo, al Este de Galilea, pero en calidad de Rey.
Herodes Antipas se quejó con Calígula porque el solo era Tetrarca y su sobrino Rey. Calígula, caprichoso hasta en política, no entendía la queja, si solo quería recompensar a un amigo. Y decidió despedir a Herodes Antipas, y le concedió la Tetrarquía de Galilea al Rey Herodes Agripa.

Calígula era un caprichoso malcriado, pero era mas o menos sensato, pero aconteció que a los pocos meses de ser emperador enfermo de unas fiebres, que al parecer lo trastornaron mentalmente. Y entre sus locuras hizo lo que nunca había hecho un político romano, declararse dios (y eso que Julio Cesar se vanagloriaba de descender de Venus), y no contento con eso, mando a colocar su estatua y rendirle culto en todos los templos.

Como comente, en Alejandría por lo menos un tercio de la población era judía, pero no eran apreciados por los otros dos tercios, originalmente griegos y egipcios, pero ahora todos romanos, entre otras cosas porque no prestaban servicio militar, por ciertos rituales que consideraban paganos entre la milicia, y por que ser judío no era solo una religión, sino que tenían mas lealtad a Judea que a Roma.
Pues los judíos se negaron a rendir rituales a Calígula, por muy sencillos que ellos fueran, una pleglaria básica y repetida, y la quema de una pizca de incienso.
Los romanos obligaron a colocar una estatua del emperador en las sinagogas.
Calígula pensó que el Templo de Jerusalén no estaba exento, y mando a colocar una allí.
Los judíos de Judea clamaron y pidieron la intermediación de Herodes Agripa. Este convenció a su amigo, indicandole que al hacer eso, los judeos se levantarían y aunque fueran aplastados, no valía la pena la perdida de dinero y vidas romanas en ello.
Obtuvo un enorme agradecimiento de los judíos que ya empezaban a verlo como su rey (mesías) natural, por ser descendiente de los Macabeos.

Y sucedió lo impensable, Calígula fue asesinado por sus pretorianos (demasiado loco) y pusieron en su lugar al tímido Claudio, que consideraba a Herodes Agripa como su familia. Y las cosas no hicieron sino mejorar para el.
El emperador Claudio hizo a Herodes Agripa Rey de los Judíos, por que le agrego a sus Tetrarquías todos los territorios que habían sido gobernados por los Macabeos, incluyendo por supuesto, Jerusalén y su Templo.
Se cuenta que Herodes Agripa en una festividad religiosa lloró porque no era completamente judío de sangre, y la gente lloró con el gritándole que era el mejor de los judíos.

En ese contexto, poco más de 10 años de la crucifixión de Jesús, solo los cristianos pensaban en un Mesías. Los demás judíos tenían a su Rey, que aunque era títere de los romanos, todo rey judío fue títere de algún otro poder, sea Egipto, Babilonia, Asiria, etc.
Era lógico que era preferible un rey vivo, que había salvado la pureza del Templo, que un mesías muerto (aunque se esperará su vuelta inminente).