Lo cierto es que con este predicador llamado Jesús paso algo extraordinario, en el sentido de que, por lo menos en esta zona del mundo, nunca había pasado algo similar.
Los seguidores de Jesús no aceptaron que su Mesías (así lo consideraban, su rey) había muerto de forma definitiva, sino insistian que había resucitado al tercer día, y se había reunido con ellos, luego había subido al cielo con su Padre.
Citaban textos de la Torah, o Viejo Testamento, para demostrar que era el esperado Mesías citado en las escrituras, y algo mas, esperaban su Segundo Advenimiento, señalado como "inminente" y el llamado Juicio Final.

Esta secta de mesianistas (cristianos) tenia su base en Jerusalén, pero se difundió entre los judíos de la diáspora, que visitaban regularmente el Templo de Jerusalén.
Se difundió entre los judíos de Antioquia, Alejandría, Cirene, Asia menor y hasta Grecia y la misma Roma.

Realmente eran judíos ultraortodoxos, por seguir estrictamente las citas consideradas proféticas de los textos judíos, y por ser antibelicistas, ya que consideraban que a los gobernantes los ponía y los quitaba Dios, a algunos con su justo castigo divino por su iniquidad.

Uno de sus principales seguidores, llamado Esteban, que había sustituido a Judas el Sicario entre los llamados doce Apóstoles, fue acusado y lapidado (linchamiento popular) en Jerusalén.
Este acto fue presenciado y aprobado por un estudiante greco judío de la ciudad griega de Tarso llamado Saulo.
Este Saulo fue enviado a la ciudad de Damasco, que realmente no era de las tierras judías, sino que pertenecía a una provincia conocida como Decapolis, "las diez ciudades", que incluía a la actual capital de Jordania, Aman, mas otras ciudades actuales de Jordania, Siria, Cisjordania Palestina y norte de Israel.
La misión de Saulo era la persecución de cristianos, lo que indica que también había llegado esa "herejía judía" a la Damasco de los Arameos.

Cuenta Saulo que en el camino se le apareció el Mesías y sufrió una conversión.
Este Saulo, cuyo nombre romano (era ciudadano) era Paulo, se dedicó a predicar la nueva doctrina por Anatolia, Grecia, Chipre...
Generalmente fue mal recibido por las comunidades judías, pero rápidamente entendio que podía lograr adeptos entre los gentiles (no judíos).
La conversión de gentiles en judíos no era nada extraña, de hecho se puede desmentir categóricamente que la religión judía no era proselitista en esa época, ya que incluso en tiempos recientes como el de los Macabeos, estos lograron una expansión convirtiendo a pueblos como los Idumeos (Edomitas), Amonitas, Moabitas y Filisteos, además de egipcios y mas lejanos etíopes.
Sorprendentemente griegos que no estaban satisfechos con sus antiguos dioses mitológicos que ya no significaban nada para ellos, pero tampoco se complacían con la filosofía, se convertían al judaísmo.
Si bien es cierto que la regla de la circuncisión era un fuerte obstáculo, por ser esa una operación no bien aceptada por un adulto, hubo mas acogida entre las mujeres, y aquí no había problemas porque los hijos de mujeres judías eran automáticamente judíos.
La religión judía estaba en franca expansión en el este del Imperio.
Pablo se dio cuenta de que si se anulaba la regla de la circuncisión, la doctrina cristiana podría ser bien acogida entre los gentiles. En eso chocó con Santiago, el hermano de Jesús, y otros judios-cristianos. Al final la controversia se resolvió a favor de la tesis de Pablo.
El proselitismo judeocristiano estaba asegurado entre los gentiles.