
Imperios Romano y Chino en el siglo I

Rutas de la Seda, entre Roma y China, pasando por Partía, y de las especias con India.
Los judíos siempre han sido una pequeña y difuminada población. En el siglo I no solo habitaban en Judea, Galilea y territorios anexos, además habitaban en gran numero en Alejandría de Egipto, en Cirene de Libia, en Antioquia de Siria, en varias ciudades griegas, pero también habitaban en gran número en Mesopotamia Parta, desde los tiempos del exilio de Babilonia.
Habían llegado a asentarse en lugares tan distantes como la costa Árabe del Mar Rojo, Etiopía, e incluso India y se tiene conocimiento de asentamiento en China.
Todos esos asentamientos judíos coinciden con las rutas comerciales mas importantes de la época.
Si bien el poder terrenal del Sumo Sacerdote de Jerusalén y el Sanedrín no traspasaba los limites de Judea, debemos de tener en cuenta que el Templo representaba para los judíos lo mismo que La Meca para los musulmanes, o lo que fue Roma para los católicos medievales, un destino obligatorio de Peregrinación.
Bajo ese punto de vista, la existencia de un líder político religioso Ungido, es decir un Mesías, para los judíos de Todas las Naciones, no dejaba de ser un concepto peligroso, tanto para los judíos Saduceos (no mesiánicos) como para el Imperio Romano.
Y los fariseos, zelotes y sicarios tenían que estar bien seguros de que Jesus el Galileo cumplía los requisitos esperados para ser considerado el Mesías.
Los relatos bíblicos muestran diversas señales para su identificación, y es conocido por los Evangelios que los fariseos constantemente seguían las predicas del Galileo, preguntando e indagando (y hasta poniendo trampas) sobre su doctrina, escandalizándose por su heterodoxia.
La ausencia de evidencia no es evidencia de su ausencia
Hay dos maneras de vivir su vida: una como si nada es un milagro, la otra es como si todo es un milagro. ( Albert Einstein )
El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir. (Albert Einstein )
El azar no existe; Dios no juega a los dados. (Albert Einstein )
Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre. (Albert Einstein )